ABREGO

 

Bello municipio del Norte de Santander, llamado antes La Cruz.
Fue fundado en el año de 1765, en terrenos que donaron las hermanas Ana Josefa y María Teresa Maldonado y más tarde los terrenos de: Gregorio Quintero, Aquilino Jácome, Miguel Navarro, Ramón Trillos, Manuel Gómez, Esteban Patricio, Francisco Peñaranda y Miguel Álvarez Castrillón.
Los primeros forjadores de nuestra población fueron los señores Motta, Suárez y Maldonado cuyos títulos de propiedad se hicieron en los primeros años del siglo XVIII. Los terrenos donde hoy existe Abrego fueron habitados por los grupos indígenas Turmeros, Luramas, Evorucos y Oroques.
En sus primeros años nuestra población dependía en lo administrativo y religioso de Ocaña.
La Cruz fue elevada a Parroquia el 5 de septiembre de 1808 y convertida en Municipio en 1810. Teniendo como primer alcalde a Don Miguel Álvarez Castrillón y como primer párroco a José María Fernández Carvajalino Quintero, quien desempeñó su cargo hasta 1839.
Es así como el 11 de abril de 1930 se le dio el nombre de Abrego en honor a la heroína nortesantandereana Mercedes Abrego.
Acorazado por los más variados cerros se levanta en lo que fuera un lago un pueblo sediento al progreso, envuelto en la más variada naturaleza que el hombre pueda soñar cuando en las tardes apacibles contempla a lo lejos la montaña con su verde esmeraldino, y al alejarse se torna en un azul que vislumbra ante los ojos de aquel poeta solitario.
En lo alto de sus cerros, como cinco jinetes en línea de batalla, miran el hermoso valle cinco robles del cerco de un patriarca campesino.
Descolgando de la montaña como una llama cristalina, corren inquietas y juguetonas las aguas de chorros y quebradas por entre cañadas labradas por la mano honrada del campesino abreguense, al llegar al hermoso valle besan los cultivos más variados que han plantado a su paso, las aguas se hipnotizan ante tanta belleza y se dejan acariciar de la humilde lavandera, que desde temprana hora medita en sus orillas bajo el ardiente sol la hermosa inmensidad de este edén del norte.

 

VISION DE ABREGO

En un valle apacible; en una inmensa extensión donde la tonalidad del verde es juguetona pincelada de una naturaleza de privilegio, ceñido muy ligeramente, por lejanos cerros de una multicolora pedrería surge la visión de Abrego, antes La Cruz en el departamento Norte de Santander.
Con un perfecto trazo de calles que enmarcan el poblado y relievan su amplia plaza, se ofrecen con fresca elegancia, los árboles centenarios y rumorosos. Por las tardes cuando el Angelus se avecina, se respira un aire de saudades, de lejanas y eglógicas estampas que nos llegan a las pupilas con las sonrientes imágenes de pastores tras las vacadas, lentas, perezosas, con sus pequeñas crías, seguidas a veces por centenares de cabras retozonas que regresan de los hatos vecinos.
Y como todo lo que no se nos limita, el extenso y silencioso valle nos deja en el alma un sentimiento de libre soñar y una serena sensación de paz, de lejanía, de olvido. Su paisaje de horizontes perdidos, es propicio a la meditación y nos produce un estático y somnoliento pensar y soñar. Es como si el embrujo de peligrosos filtros tomara posesión de nuestros sentidos para enseñarnos los vanos señuelos de la vida, de la inútil brega, de la ambición y al final nos sumergimos en un trance de renunciamiento.

ABREGO Y SU GENTE

Una raza de hombres libres, descomplicados, activos, bravíos que son el orgullo de un generoso llamado Abrego.
Educados según la doctrina y tradición campesina, descomplicados como las aguas de tus ríos ,bravíos como los surcos del arado, activas como el sol ardiendo y el viento fresco ,libres como el verdor de tus montañas.
Una raza que a aprendido a dominar la naturaleza y transformarla en eras de progreso.
Una raza que ha dominado los diferentes campos de lectura.
Una raza hospitalaria que brinda a sus anchas el hermoso valle como herencia perenne para los niños que la visitan.
Una raza envidiable que no ha conocido la cobardía y se enfrenta con optimismo, entusiasmo y dedicación al desarrollo, por que en sus venas corre la sangre rebelde de nuestros libertadores.
Sus mujeres puras, bellas, inquietas como las rosas de tus jardines, con una gracia especial que son el encanto de tus calles y la codicia de todo visitante.
Como nota original y de una gracia única están sus personajes típicos: LIPE, VICTAR, EL ZORRO, entre otros.
Son parte de la historia y en ella plasman su curiosa vida.

BREVE HISTORIA

LO QUE FUERA UN LAGO

La Cruz formado por un llano nivelado y sedimentoso, lo que lleva a pensar que Bello Valle fue en otras épocas un hermoso lago, esta hipótesis parece comprobarse por los lechos de rocas rodadas, extendidas en el sentido de los ríos que descienden de la serranía, ya que se presume que Ocaña, fue otro lago que se comunicaba con el de Abrego a través del rio Algodonal, hoy es visiblemente ese lecho rocoso que trastorna el carreteable Abrego- Ocaña.
El rio Oroque y Frio y las diferentes quebradas que forman la hidrografía de Abrego, debieron represarse alcanzando 200 y mas metros sobre el asiento del mencionado pueblo.
Este lago desapareció debido a un fuerte sacudimiento de tierra o a la presión ejercida por las aguas acumuladas, al venir las fuertes precipitaciones minaron los cerros que las detenían.
Al lago de la Cruz se le atribuían más de 16 leguas cuadradas, ese hermoso lago rodeado de un bosque de acentuado colorido fue la cuna de los primeros indígenas que poblaron la serranía que surca Abrego, donde se han encontrado restos de indios en diferentes lugares y cavernas que eran el habitad de estos desprotegidos grupos.
De ellos sólo nos han quedado sus nombres Los Heborucos y los Oroques.

 

William Bayona Ballesteros

 

 PUEBLO MIO

Que bonito que es vivir enamorado
como lo vivo yo de la tierra mía (Bis)
Por eso las canciones que yo canto se las dedico siempre al pueblo
mío (Bis)

Que lindo que te vez Abrego mío
cuando a ti te ilumina la luz de luna.
Que lindo que te vez Abrego mío cuando a ti te ilumina la luz de la
luna.
Parece que yo estoy mirando el cielo que lindo que te ves en esa gran
llanura, en esa gran llanura
hay en esa gran llanura.

Aunque partir lejos para mí fue una aventura.
No te olvido nunca Abrego mío eres mi cuna.
Aunque partir lejos para mi fue una aventura no te olvido nunca Abrego
mío eres mi cuna.

Un abrazo muy grande y espero estar pronto en mi pueblo.